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lunes, 12 de marzo de 2012

¿QUIÉN HIZO LAS PIRÁMIDES?

 
La geometría sagrada

La opinión unánime de todos los arquitectos e ingenieros que han estudiado la Gran Pirámide es que su construcción obedece a un replanteo. Es decir, de los planos de dibujo se pasó a la edificación, eliminando cualquier teoría que pretenda indicar que se pusieron a subir bloques de manera arbitraria. Esos planos fueron concebidos siguiendo los conceptos que el arquitecto quiso incorporar y la función de la piramidología consiste precisamente en adivinar dichos planteamientos, ya que las medidas de la Gran Pirámide fueron proyectadas bajo un criterio arquitectónico, como cualquier edificio actual. Los arquitectos, tras realizar los estudios pertinentes, pueden llegar a averiguar cuáles fueron esos planteamientos. Otra cosa es jugar con los números para hallar un carnet de identidad, un número de teléfono o cualquier otro malabarismo intelectual. La ciencia es otra cosa.

Esquema, que según una teoría, siguió el arquitecto de la Gran Pirámide.

Vamos con las medidas de la Gran Pirámide. Pongamos que aproximadamente la base mide 230,30 metros, que la altura original era de 146,6 y la apotema de sus caras (la línea que recorre todo el centro de la cara) es de 186,3. Pues bien, si simplificamos estas medidas y consideramos que la base mide 2, la altura mediría 1,272 y la apotema sería 1,618. Es decir, un triángulo que tenga como base 2, como altura 1,272 y como los lados 1,618, tendría las mismas proporciones que la Gran Pirámide en su corte transversal. La altura divide a ese triángulo en dos triángulos rectángulos menores que tendrían como base 1, como altura 1,272 y como hipotenusa 1,618.

O sea, que la Gran Pirámide está edificada teniendo como armazón a un triángulo rectángulo que tiene como base la unidad de medida, como altura la raíz del número Fi (1,618). Por lo que queda demostrado que el número Fi está incorporado a la Gran Pirámide sin distorsionar ninguna medida. Por si acaso hubiera dudas, la secante del ángulo de 51 grados y 51 minutos (ángulo de inclinación de la Gran Pirámide) es 1,618 (Fi) y por ende el coseno de 51 grados y 51 minutos es el inverso de Fi (0,618).

Las medidas de la Gran Pirámide resuelven la cuadratura de la circunferencia. Demostración: La circunferencia que tiene como radio la altura de la pirámide tiene la misma longitud que la base cuadrada de la Gran Pirámide.

Radio = 146,6 x 2Pi = 921
Lado de Base = 230,30 x 4 = 921

Lo cual implica que si dividimos la base de la pirámide por el doble de la altura obtenemos el número Pi.

Las medidas de la Gran Pirámide resuelven la cuadratura del círculo. Demostración: un rectángulo formado por la base de la Gran Pirámide y su altura tiene la misma superficie que un semicírculo que tenga como radio la altura de la pirámide.

Superficie del semicírculo =  Pi x radio2 /2 = 33.758
Superficie del rectángulo = 230,3 x 146,6 = 33.761

Las medidas de la Gran Pirámide resuelven la cubicación de la esfera. Demostración: según la geometría, la mitad de un círculo plano es también matemática y rigurosamente igual en área a la superficie esférica de un cuadrante de 90 grados. O sea, que un rectángulo cuya altura y base sean las de la pirámide tiene la misma superficie que un cuadrante esférico cuya altura sea la de la pirámide y su arco la base de la Gran Pirámide.

Superficie del cuadrante esférico = arco x radio = 230,3 x 146,6 = 33.761
Superficie del rectángulo = 230,3 x 146,6 = 33.761.

Otra demostración: la superficie del prisma generado tomando la base y la altura de las caras de la Gran Pirámide (una caja donde se pudiera meter la Gran Pirámide) tiene la misma superficie que la semiesfera generada tomando como radio la altura de la Gran Pirámide.

Base x altura 230,3 x 146,6 x 4 caras = 135.047
Superficie de la semiesfera = 4 x Pi R2 / 2 = 4 x Pi x 146,6 x 146,6 /2 = 135.035.

Ahora nos enfrentamos a un problema con dos posibles soluciones:

1. Los constructores de la Gran Pirámide adquirieron en tiempos de Keops el conocimiento de los números Pi y Fi e inmediatamente después se olvidó en Egipto tal conocimiento, en una absoluta pérdida de memoria sin parangón conocido en la historia de la ciencia.

2. Los egipcios, que desconocían estas proporciones, no pudieron construir ni siquiera el boceto arquitectónico de la Gran Pirámide. Pero esa es otra historia.
Los constructores ocultos

Desde la más remota antigüedad todos los hombres de ciencia miraron a la Gran Pirámide como poseedora de informaciones referentes a las medidas terrestres y celestes. Y, posiblemente, tales datos se hallen incorporados en sus proporciones.

Pero hay más. El premio nobel Linus Pawling demostró que la molécula de agua no es H2O, sino un polímero formado por 5H2O. El eminente científico afirmó asimismo que la forma de la molécula del agua corresponde a una pirámide de base cuadrada, en cuyas cinco esquinas se situaría un H2O, y que el ángulo de esta formación era 52º.

Con este dato podemos afirmar que la Gran Pirámide es el mayor monumento construido a la molécula del agua. Pero, curiosamente, el único mineral cuya cristalografía corresponde exactamente a la geometría de la pirámide es el diamante, el carbono puro, con lo que tenemos que el agua y el carbono, los principales elementos que componen el cuerpo humano se hallan representados en este singular monumento. Quizás sea casualidad, pero el número de hiladas de la pirámide corresponde al número de huesos que tiene el ser humano, 204. Y podría seguir enumerando "casualidades" que indican que, por un lado, la Gran Pirámide es el mayor compendio astronómico escrito en piedra pero, por otro lado, representa al ser humano en toda su extensión, física y espiritual.

Quizás sea por ello que en el interior de la Gran Pirámide nos sentimos afectados. Su geometría sagrada influye en los organismos y provoca una energía sutil capaz de alterar los instrumentos electrónicos de medida. Algunos consideran que la Gran Pirámide actúa como una antena emisora-receptora de sensaciones e informaciones.

Quién sabe. No existen pruebas categóricas para responder a la pregunta de quiénes fueron esos seres superiores que edificaron la Gran Pirámide. Lo que sí sabemos es que la tecnología y los conocimientos empleados en su construcción no estuvieron al alcance de los egipcios de la IV Dinastía. O, por lo menos, que no deberíamos clasificar tan superficialmente un monumento que se ríe del tiempo y de todos los que aventuramos nuestras temblorosas hipótesis porque, en este momento, no sabe más sobre la Gran Pirámide el que más respuestas aporta, sino el que más preguntas se hace.
Una clave de cara al visitante

La Gran Pirámide parece empeñarse en mantener ocultos todos sus secretos, pero aunque los arqueólogos ortodoxos no le presten ningún valor, si existe en ella un testimonio escrito. El grabado al que nos referimos se encuentra situado en la puerta original de Keops, rodeado por el gigantesco dintel que marca la entrada al monumento. Está formado por cuatro letras que son, de izquierda a derecha, una V, un circulo partido por una línea transversal, tres rayas horizontales en paralelo, y por último, otro círculo partido por dos líneas verticales.

Mucho se ha especulado sobre el autor de estos cuatro signos, y las teorías van desde que sea simplemente una broma, hasta que sea una señal de habitantes de otro planeta. Toda esta controversia no es de extrañar, ya que en Egipto no existen símbolos similares a los que podemos observar en este famoso tetragrama.

Hace ya algunos años varios estudiosos descubrieron que las letras pertenecían a ancestrales alfabetos libios. Se sacaron las valencias correspondientes de éstas, pero para su traducción se empleó el copto, que nada tiene que ver con el sahariano antiguo (alfabeto en el que está escrito el tetragrama).

El sahariano antiguo es un alfabeto que se creó, según las teorías ofíciales, hacia el 2000 a. C., pero recientes descubrimientos sitúan su nacimiento hace 6.000 años en la zona de Tassili, al sur-oeste de Argelia, lo que lo convierte en la primera escritura de la Humanidad. Ello permite formular la hipótesis de que el tetragrama de la Gran Pirámide sea original a su construcción, convirtiéndose de esa forma en el único mensaje escrito que posee la última maravilla del mundo antiguo. Aún así, y sin descartar que se trate de una simple coincidencia, habría, además, que suponer que tal inscripción se grabó apresurada y subrepticiamente, porque su tosca factura nada tiene que ver con el perfecto acabado, a veces sorprendente por su regularidad y precisión, del que hicieron gala los antiguos egipcios en sus trabajos. Lo más lógico es deducir que alguien conocedor de la arcaica escritura sahariana, grabó hace siglos el célebre tetragrama cuando la pirámide ya carecía de las losas de revestimiento.

Las valencias de la inscripción, de izquierda a derecha, son las letras D, B, Q, y B. Éstas forman dos palabras cuya raíz es DB y QB; los fonemas que se obtienen tras esta operación son dabba iqbut. La primera de las palabras significa "cuidar", o la expresión coloquial "tomarse las cosas como vengan". La segunda palabra, iqbut, si es esclarecedora, ya que su significado literal seria "cúpula que recubre la tumba de un hombre santo". Para comprender el verdadero sentido de estas palabras debemos entender que los equivalentes del diccionario antes mencionado, están hoy en día aislados, ya que la actual religión berebere es la mahometana. Si extrapolarnos su significado a hace miles de años, podemos obtener la conclusión de que alguien semi divino, o al menos adorado como tal, fue enterrado en la Gran Pirámide. Tal consideración es aplicable al propio faraón,presuntarnente sepultado en el colosal monumento. Pero también podría hacer referencia a un ser distinto, lo que nos llevaría de nuevo a la posible existencia de estancias aún no descubiertas, y el texto tendría el carácter de un mensaje dejado para la posteridad por alguien conocedor de ese secreto celosamente guardado por los constructores. Una especulación novelesca sin duda, pero no despreciable en un edificio tan singular y cargado de misterio.



La teoría extraterrestre cuenta, en el caso de Egipto, con todo género de indicios. Simplicio dijo que los habitantes de este país conservaban observaciones astronómicas de los últimos 600.000 años. Diógenes Laercio databa la antigüedad de los cálculos astronómicos egipcios en unos 48.000 años y Marciano Capella decía que estudiaron las estrellas durante 40.000 años. Pero, por supuesto, los historiadores y egiptólogos oficiales no aceptan esto, como tampoco las cronologías que remontan las lista de sus míticos regentes predinásticos a aquella remota época.

La representación más espectacular del firmamento egipcio está en el techo de una capilla del templo de Hathor. Se trata del famoso Zodiaco circular de Dendera. El notable egiptólogo y hermetista R. A. Schwaller de Lubicz demostró que en este zodiaco se encuentran las pruebas de la antigüedad del santuario. Consiste en dos círculos de constelaciones, toscamente superpuestos, centrado uno en el Polo Norte geográfico y otro en el real, el de la eclíptica, hacia el que señalaría el eje de la Tierra si no oscilase. El diámetro del zodiaco de oriente a occidente cruza la constelación de Piscis, evidenciando que se construyó en la era regida por esta constelación, hace más o menos 2.100 años. Pero un par de jeroglíficos, en su borde, insinúan la presencia de otro eje que pasa por el comienzo de la era de Tauro, suceso ocurrido ¡más de cuarenta siglos antes!

Ello indica que los egipcios conocían la precesión de los equinoccios (movimiento de los puntos equinocciales en virtud del cual se anticipan un poco, de año en año, las épocas de los equinoccios) y que la tradición religiosa mantenida en el templo de Dendera data de ¡cuatro mil años antes de lo que hasta ahora se ha aceptado!
EL ÍNDICE GEODÉSICO

Pero la hipótesis de visitas extraterrestres en el pasado que habrían contribuido al conocimiento de la astronomía adquiere un especial relieve cuando nos enfrentamos a la Gran Pirámide. Pasando por alto las numerosas referencias egipcias a sus "dioses instructores", que merecerían un desarrollo aparte, los datos suministrados por las medidas de este monumento despejan cualquier duda en lo que concierne a un conocimiento astronómico y geodésico absolutamente anacrónico para el que los egiptólogos otorgan a los primitivos moradores de las riberas del Nilo. Sencillamente, la tecnología de que disponían era claramente insuficiente para la obtención de tales datos.

Según los egiptólogos, las primeras tumbas faraónicas conocidas son las de la XI dinastía, es decir, que datan de 2.160 a 2.000 años a.C. Están situadas frente a Karnak, en la llanura de El Taraf, al nordeste del Valle de los Reyes y se abren hacia el oeste, es decir, hacia el Sol poniente. En consecuencia, las pirámides orientadas al norte no eran sepulturas, sino templos y, como tales, contenían no sólo la cultura religiosa sino un conocimiento, adquirido de los dioses, que se plasmó en forma de datos que relacionaban el monumento con las medidas geodésicas de nuestro planeta. Han sido muchos los investigadores que han comprobado la precisión de estos datos.

Jomard, que participó en la expedición napoleónica, extrajo de Estrabón y de Diodoro Sículo la información de que el apotema de la Gran Pirámide tenía un estadio de longitud, es decir, 185,5 metros. Los autores clásicos afirmaban que un estadio era la sexcentésima parte de un grado geográfico. Según esto, el apotema de la pirámide multiplicado por 600 nos daría la longitud de un grado en Egipto. Jomard tuvo en cuenta también la afirmación de Agatárquides de que la largura de cada lado de la base era idéntica a la longitud de un minuto (cada una de las sesenta partes iguales en que se divide un grado de círculo) del meridiano terrestre. Con estos datos se comprueba no sólo el asombroso conocimiento geodésico del planeta que tenían los egipcios, sino la premeditada adecuación de las medidas de la pirámide a las del planeta.

Podría decirse que la pirámide contiene las proporciones de un semiglobo, en el que la base del monumento representa el ecuador y la altura la distancia del Polo Norte al centro del globo. Y, si los antiguos no mentían al señalar que su altura era la sexcentésima parte de un grado de longitud y su base un octavo de minuto, la Gran Pirámide podría ser la representación de una mitad de nuestro planeta.

En relación con las medidas geodésicas de este monumento, numerosos investigadores de todos los tiempos han intentado desentrañar y reproducir la hipotética idea original del arquitecto de la Gran Pirámide y de la unidad de medida empleada.
UN INSÓLITO DESCUBRIMIENTO

Pero hagamos el proceso contrario. Supongamos que queremos construir el monumento más grande de la Tierra, que disponemos de toda la tecnología precisa para tal fin y que queremos incorporar las medidas del planeta a esa pirámide. Partimos de la premisa constatada de que la Tierra no es una esfera perfecta. La figura geométrica que mejor define la superficie de nuestro planeta es un elipsoide de revolución, es decir, un cuerpo engendrado por una elipse, cuyos ejes son los radios polar y ecuatorial, y que gira sobre el radio polar. Actualmente, la geodesia física hace un estudio de la Tierra considerándola un geoide, definiendo su superficie como la de los océanos en calma y los continentes sin tener en cuenta su relieve, es decir, como si toda la tierra estuviese al mismo nivel del mar. Si superponemos las figuras elipsoide y geoide de la Tierra (como si superpusiésemos, por ejemplo, un melón y una sandía), ambas coincidirán en determinadas líneas, que consideraremos "zonas de cota cero".

Queremos, pues, construir una pirámide que cumpla dos condiciones. La primera es que esté situada en el meridiano terrestre donde interseccionen el elipsoide y el geoide antes mencionados (ver figura). Para ello, nos basaremos en un mapa que representa estas dos superficies y sus discrepancias, publicado en el libro Geodesia Física de Weikko A. Heiskanen, donde figuran los antes mencionados puntos de intersección o líneas de cota cero. En él podemos ver que los únicos lugares del planeta donde se cumple esta primera condición son una franja de terreno que recorre el Nilo y otra que, subiendo por la cuenca del Amazonas, llega a la península del Yucatán y a México, siendo exclusivamente la zona de Egipto donde la línea que tiene cota cero en todos sus puntos coincide con el meridiano del lugar.

La segunda condición es que el lugar preciso del emplazamiento de dicha pirámide esté ubicado en aquel paralelo cuyos puntos estén situados en su totalidad a la misma distancia del Polo Norte y del centro de la Tierra. Con ello, obtenemos un solo punto en el planeta que cumpla estas dos premisas: la meseta de Giza, situada en el paralelo 29° 58' 51" norte y longitud 31 ° 9' este de Greenwich.

Asombrosamente, cada punto de la Tierra tiene un radio diferente, debido al achatamiento de los polos. El radio polar –según el anuario del Observatorio Astronómico, que publica las medidas dadas por el Servicio Internacional de la Rotación Terrestre (IERS)– es de 6.356,751 km, siendo el radio ecuatorial de 6.378,136 km. El radio terrestre en la meseta de Giza es de 6.372,829 km.

Hasta hoy se ha especulado mucho en relación con la unidad de medida empleada en la Gran Pirámide. El problema principal reside en la diferencia entre nuestro metro actual, la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano que pasa por Dunkerke y Barcelona, y el metro real egipcio, estimado por el notable egiptólogo Petrie en 1,0479 y por Newton en 1,0478. Por ello han surgido algunas teorías extravagantes que han tratado de hacer coincidir nuestro metro actual con el utilizado en el antiguo Egipto como, por ejemplo, prolongar el radio polar "convenientemente" 300 kilómetros, para elevar nuestro vulgar 1,00 a la categoría de 1,048, definiendo la atmósfera con ese exacto espesor, como si ésta fuese uniforme. Por tanto, los estudiosos más oficialistas han tomado a broma siempre tales consideraciones, afirmando que el metro egipcio no podría corresponderse con dato geodésico o astronómico alguno.
EL METRO SAGRADO EGIPCIO

Y todo lo contrario. Como primicia mundial vamos a demostrar que el metro real egipcio se corresponde con medidas geodésicas de nuestro planeta, de una forma absolutamente constatable. Partimos de la esfera ideal cuyo radio es el radio de la Tierra medido en Giza. Pues bien, la longitud de arco comprendida entre la Gran Pirámide y el polo norte de dicha esfera corresponde a la cifra de 6.673,611 km. Todo este planteamiento nos lleva a dar una simple fórmula que dictamina milimétricamente y con datos geodésicos absolutamente fiables el metro utilizado en la Gran Pirámide:

1 metro egipcio = Radio en Giza x W/60.QOO
Es decir: 6.372,829 x 3,14162/60.000 = 1,048.

Para los amantes de la geometría, se cumple también que la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano de una esfera con radio de 6.673,611 km., sería, precisamente, 1,048 metros, el patrón de medida utilizado en la Gran Pirámide.

Estamos seguros de que estos datos, que publicamos por primera vez, aunque difícilmente comprensibles para los neófitos en geometría y en astronomía, revolucionarán la historia de la piramidología, al relacionar el metro sagrado egipcio, empleado en todas las medidas interiores y exteriores del monumento, con datos geodésicos intrínsecos a la ubicación de la Gran Pirámide en nuestro planeta. Este monumento señala un punto exacto de la superficie terrestre, el mismo punto desde donde se sospecha que alguien situado a unos 10.000 metros de altura pudo tomar una imagen, por métodos desconocidos, del globo terrestre. Aquellas remotas observaciones se plasmaron en antiguos mapas como el de Piri Reis, distorsionado con asombrosa exactitud debido a la falta de concavidad de la fotografía original. Un punto geodésico que señala que los constructores del monumento y, posiblemente, los instructores de los pueblos de la antigüedad, conocían las medidas de nuestro planeta, porque eran poseedores de una tecnología ajena y avanzadísima, sin la cual no podrían haber llegado de ninguna forma a conseguir estos datos.

 



¿EXISTIA LA ELECTRICIDAD EN LA ANTIGUEDAD?


Antigua pila eléctrica en Babilonia

Pique para ampliarBabilonia era la capital del imperio Babilónico en la zona de Mesopotamia, a orillas del río Éufrates, ubicada a 80 km de la actual Bagdad, en Irak. Fue establecida como capital en el 1750 antes de Cristo y reconstruida con todo esplendor por el rey Nabucodonosor II después de su destrucción en 689 antes de Cristo por los Asirios. En Babilonia es donde estaban los Jardines Colgantes que fueron considerados una de las siete maravillas del mundo.

En 1938 el doctor Wilhelm, un arqueólogo austríaco, al revisar material almacenado en el Museo de Bagdad halló un objeto que podría alterar drásticamente los conceptos aceptados sobre el conocimiento antiguo.

Era un recipiente de unos quince centímetros de alto de cerámica amarilla, fechado en unos dos milenios atrás, que contenía un cilindro hecho de una hoja de cobre de doce por casi cuatro centímetros. La costura del cilindro estaba soldada por una mezcla de estaño 60/40 similar a la que se usa hoy en día para soldar. El fondo del cilindro estaba terminado con un disco de cobre con los bordes doblados en forma de tapa y sellado con un material bituminoso como el asfalto. Otra capa de asfalto sellaba la parte superior, sosteniendo una varilla de hierro suspendida en el centro del cilindro de cobre. La varilla mostraba evidencias de haber sido corroída por un agente ácido.

El doctor Konig tenía conocimientos técnicos que le permitieron darse cuenta de inmediato de que se hallaba ante una antigua pila eléctrica.


La antigua pila hallada en el Museo de Bagdad, Irak, al igual que otras que fueron desenterradas en ese país, está fechada en la época de la ocupación Partiana, entre 248 antes de Cristo y 226 después de Cristo. En el Museo de Bagdad el doctor Konig encontró, además, vasos de cobre cubiertos con una fina capa de plata que fueron extraídos de excavaciones en sitios sumerios en el sur de Irak, fechados en por lo menos 2500 antes de Cristo. Haciendo una leve incisión en estos vasos se descubrió una delgada pátina azul que es característica de los trabajos plateados por electrólisis sobre una superficie de cobre. Parecería ser que los Partianos podrían haber heredado sus pilas de una de las más antiguas civilizaciones que se conoce.

Hace unos años se propuso que podrían haber utilizado uvas aplastadas como electrolito o quizá vinagre. Se probó una réplica de la pila de Bagdad con resultado positivo, obteniendo 0,87 V. Varias celdas en serie habrían dado suficiente potencial como para hacer el plateado electrolítico de pequeños objetos.

Hace unos años, Motorola publicitó un chip de microprocesador que tenía un consumo muy bajo mostrándolo en funcionamiento alimentado por dos alambres hundidos en un limón (los comercios de Argentina tenían muestras de este sistema y realmente funcionaba). Dos metales diferentes y un electrolito ácido es suficiente. En Internet se pueden encontrar instrucciones para hacer pilas eléctricas con tiras de metal sumergidas en una solución de sal en agua.

De otros estudios, surge que el uso de pilas similares podría haber sido normal en el antiguo Egipto, donde se han encontrado en diversos sitios varios objetos con signos de haber sido plateados eléctricamente. Hay varios hallazgos realizados en otras regiones que sugieren que el uso de electricidad podría haber tenido gran escala. (Respecto a este tema, prometo un próximo Zapping.) Uno de ellos es el cinto hallado en la tumba del general chino Chu (265-316 después de Cristo) que está hecho con una aleación de ochenta y cinco por ciento de aluminio, diez por ciento de cobre y cinco por ciento de manganeso. El único método viable de producción de aluminio a partir de la bauxita es un proceso electrolítico realizado después de que la alúmina (mineral compuesto que se extrae del suelo) se ha disuelto en criolita fundida. Este método se patentó en el siglo XIX. Para este proceso las pilas del tipo de Bagdad no serían suficientes, ya que se necesita una corriente bastante importante.

domingo, 4 de marzo de 2012

SEXTO SENTIDOS DE LOS ANIMALES



Los animales poseen un extraordinario desarrollo de sus facultades perceptivas , que les perceptivas , que les permiten verlo que los humanos ni siquiera intuyen . Con una capacidad premonitoria excepcional son capaces de detectar la proximidad de terremotos o incluso conocer si una persona está diciendo la verdad o está mintiendo.
Cualquier persona que haya estado en un seísmo o temblor de tierra recordará que poco antes de que empiece a temblar, los perros empiezan a aullar con ansiedad, y otros animales también empiezan a manifestar un comportamiento extraño, tales como peces que saltan del agua, topos que salen de sus madrigueras y animales en hibernación que salen de sus escondrijos antes del temblor

SENTIDO MÁS DESARROLLADO QUE LOS LOS HUMANOS





Pero no es su percepción lo más llamativo del comportamiento animal, muchos de estos hechos tienen una explicación: Los sentidos de la mayoría de los animales están muchos más afiliados que los del hombre, nuestro cómodo modo vida no precisa de unos sentidos desarrollados y muchas veces no podemos oír u oler cosas que ellos pueden sentir con claridad, por algunos datos significativos:

-Los perros tienen 40 veces más células olfativas y aunque su vista no le permite identificar un objetivo inmóvil a mas de 300 metros, si lo puede oler; su rango de sonidos audibles es mucho mayor, pudiendo orientar sus orejas, lo que les permite una mejor captación de los sonidos.



-Los gatos poseen unos sentidos sumamente agudos. Reaccionan a sonidos y vibraciones que nosotros somos incapaces de percibir, ya que están equipos de un oído sumamente agudo, capaces de escuchar sonidos ineludibles para el oído humano, una vista excepcional incluso en la oscuridad y un olfato muy desarrollo, siendo muy sensibles a los fenómenos eléctricos y barométricos, de modo que no es sorprendente que pueden sentir que va a llover, o detactar un terremoto o una erupción volcánica.

 COMPORTAMIENTO INCOMPRESIBLES

Sin embargo existen testimonios y hecbis probados que llevan este "Sexto Sentido" a otros niveles que se escapan de toda explicación científica.



Un ejemplo, es el comportamiento del gato de Sir Winston Churchill, que se encontraba muy enfermo, en cama, atendido por sus médicos. Una noche cuando ya parecia que estaba fuera de peligro, su gato empezó a maullar para salir de la habitación. Al día siguiente, Churhill amaneció muerto, habiendo presentido su gato su muerte, mejor que los doctores.

No es raro que un gato intente descolgar el teléfono que suena, solo si es su amo el que llama, o el caso de felinos que han recorrido miles de kilómetros para encontrar a su amo.

Algunos perros, saben su amo está en peligro y se ponen tristes, o saben cuando su amo va a llegar a casa, incluso los días que llegan a horan distintas a las habituales.

ANIMELES QUE DETECTAN FANTASMAS

En ocasiones vemos animales como perros y gatos que se quedan ladrando o aullando a un punto de fijo en la nada. Dicen que los animales tienen un sexto sentido, un sentido que les permite ver o permitir la presencia de seres expectrales, detecar si un fantasma esta en una habitación y no les gusta.



En una noche tranquila donde no se oye ningúm ruido, ni parece ningún movimiento, de repente nuestro gato echa las orejas planas, hacia atrás, con las pupilas dilátadas,el dorso arqueado, el pelo erizado, moviendo el rabo, soplando, mirando fijamente en dirección de aparentamente nada. Aterrado, el felino parece prepararse para defenderse. ¿Pero de qué? ¿Tal vez puede ver o intuir algo que nosotros no podemos? Y si es así ¿No os parece escalofriante pensar que tiene un miedo tan irracional a lo que esta viendo?

La sensibilidad de los animaes, especialmente de gatos y perros, hacia fenómenos paranormales es inquietante. Robert Morris (parasicologo) utilizó animales durante sus sesiones de esperitismo en los años sesenta. En una ocasión estubo estudiando una casa habitada por fantasmas, y concretamente una habitación en la que había ocurrido una tragedia.

Utilizó un perro, una rata y un gato.

EL PERRO








Cuando le hizó entrar al perro en menos de un metro dentro de la habitación, empezó agruñir a su dueño y volvió a salir por la puerta. De ningún modo se pudo evitar y además se negó a entrar de nuevo.

LA RATA

No reacció nada, el animal, estuvo impasible ante la misma situación.3

EL GATO



Fue introducido en la habitación en brazos del amo. Cuando llegó a una distancia dentro de la habitación, saltó inmediatamente sobre la espalda del amo, clavámdose las uñas, luego saltó al suelo dirigiéndose hacia una silla. Pasó algunos minutos bufando y mirando fijamente una silla vacía situada en una esquina de la habitación, hasta que se saco fuera.

La pregunta es  ¿VERDADERAMENTE SERA QUE NO ESTAMOS SOLOS?


CASOS CERCANOS

Los dos casos que a continuación expongo son personas que me lo han expicado  a mi:

Primer caso

este perro no es el del caso


Una señora de la localidad de Terrasa, que tenía una Golden Retrevier solia pasearlo en los días festivos, por el lago conocido como LLAC PETIT o EL EMBALSE  DE CAN BOGUNYÀ, (que esta a menos de 1 km del Hospital del Tórax).
Cuando de regreso a su casa solia pasear por el hospital del Torax, cuando se hacercaba al hospital el perro cogia miedo, estiraba de la correa, el rabo entre las piernas, no paraba de aullar, lo más curioso es que pasaba siempre en el mismo punto. Lugar conocido como la jungla (que es donde se solían suicidar los enfermos del hospital).



Segundo caso

este perro no es el del caso


Sucedió en la localidad de Sabadell, un hombre de unos cuarenta años amante de del mundo del misterio, en sus investigaciones personales de psicofonías, cuando él las realizaba y conmprobaba que eran voces o ruidos de psicofonias  el perro aullaba. Y si no era una psicofonia el perro ni se imutaba.

Aqui tenemos dos ejemplos de muchos que los animales de compañía detectan debido a su "sexto sentido", que lo que el ser humano no percibe.

QUE DETECTARAN ELLOS QUE NOSOTROS NO PERCIBIMOS NI VEMOS